Roni Horn / Todo dormía como si el universo fuera un error.

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“Todo dormía como si el universo fuera un error” es un título bastante transparente para una exposición tan fragmentada y obtusa como lo fue la obra de Pessoa. Una frase del “Libro del Desasosiego” que planea en toda la muestra de Roni Horn que puede verse en el CaixaForum de Madrid hasta el próximo 1 de marzo, y que nos sirve para situarnos en un espacio en blanco, sin forma, en un recorrido por el que vamos flotando de manera incierta, interpretando ese estado de latencia o letargo permanente, a la espera de un signo de alerta que nos despierte.

Roni Horn recurre al dibujo, la escultura, la fotografía, la instalación y la literatura en esta exposición que reúne veintisiete obras creadas entre 1996 y 2011. Esta última disciplina literaria le ha servido además en la ejecución de su trabajo más plástico, incorporando el lenguaje en una clara integración del sentido visual y narrativo de sus imágenes como podemos ver en la mayoría de las series que se recogen en la exposición.

Still Water (The River Thames for example) (1999) incluye quince fotografías que reproducen el río Támesis a su paso por Londres, variando el color y la textura en función de la luz y las mareas. Cuando nos situamos frente a estas imágenes de gran incontinencia visual, si las inspeccionamos de forma más detenida, podemos apreciar unos pequeños números insertos como si fueran unas notas al pie, que nos llevan a su texto correspondiente, también numerado e impreso en papel sin estucar en su parte inferior. Como una especie de cartografía acuática en la que cada punto define conceptos, reflexiones e incluso alusiones a ciertas referencias literarias, musicales y cinematográficas tan dispares como la canción Blah blah blah de Ira Gershwin, el grupo de Motown The Temptations, el poema nº 1302 de Emily Dickinson o una película de Antonioni de 1962. Otras frases señalan esa asociación del agua a la mente, a los estados del alma, al reflejo que nos devuelve ese espejo a veces cristalino y otras, opaco. A esa metáfora del río como la vida, pero también como algo transformador, mutable, como un lugar de peligro y destrucción: “Water sighs. Water sucks. Water licks. Water laps. Water splishes. Water sploshes.Water splashes. Water washes. Water swashes. Water sloshes. Water murmurs. Water hushes. Water rushes. Water gushes”. “Water burbles”. “Water gurgles. Water sucks”.

Otras frases aluden al espejismo del río como un reflejo de nuestra identidad o a su cualidad conductora como un túnel o una estructura con incontable número de entradas. El río como un sonido que capta un paisaje de infinitas posibilidades. Y el agua donde se disipa toda la opacidad del mundo. Dice Horn que el agua siempre es una experiencia íntima de la que no te puedes aislar, que no sabemos nada sobre ella, tan solo que es diferente en cada lugar.

Frases numeradas en un esfuerzo por etiquetar todos esos vaivenes, vértigo y fluctuaciones por las que atravesamos y que nos vuelve a llevar irremediablemente a uno de los fragmentos de Pessoa “El mar, me acuerdo, tenía tonalidades de sombra, de mezcla con fugas onduladas de vaga luz y era todo misterioso como una idea triste en un momento de alegría, profético no sé de qué”.

En otra de las series expuestas, la serie White Dickinson (2006-2010), sigue presente esa vocación literaria, transformando en escultura de aluminio y plástico fundido unos versos de la poetisa Emily Dickinson, siendo ese énfasis lírico la única nota explicativa de cada pieza ante la ausencia de cartelas o códigos que nos guíen como espectadores, asistiendo así a una representación poética sólida y corpórea.

“The snow is so White and sudden it seems almost like a change of heart”
“The mind is such a new place, last night feels obsolete”
“I keep an ottoman in my heart exclusively for you”
“I think of your forest and sea as a far off sherbet”
“Science is very near us. I found a megatherium on my strawberry”

En Rings of Lispector (Água Viva 2004), Roni Horn explora el proceso de la conciencia, la dimensión física, la identidad y su transcendencia a través de la escritora Clarice Lispector, en unas baldosas de goma donde inserta sus textos también hechos en este material, a modo de anillos o espirales que giran en torno al mismo tema del agua, del tiempo y su entorno, en unas formas que se retuercen, creando un espacio tridimensional que nos obliga a hacer un esfuerzo en su legibilidad.

“The tiniest piece of mirror is always the whole mirror”
“The now instant is a firefly that turns on and off, on and off, on and off….”

You are the Weather (1997) y You are the Weather Part 2 (2011) es una de las series más reconocidas de la artista, que retrata la gestualidad mínima de una mujer mientras se sumerge en distintas aguas termales en Islandia. La relación que establece Horn entre la temperatura del agua y la temperatura del alma. La variación entre los distintos retratos es inapreciable, apenas un micro gesto o un sutil movimiento en la mirada. Son imágenes neutras, carentes de información y expresividad. No se muestran indicios de donde se tomó la foto, ni del estado de ánimo de la modelo. Es una serie que se centra en el detalle y en la evolución, ya que catorce años después vuelve a retratar a la misma mujer contradiciendo la evocadora sentencia de Heráclito “nunca podremos sumergirnos dos veces en las mismas aguas”.

Esa fijación por el detalle aparece también en Dead Owl (1997), donde dos búhos blancos aparentemente simétricos se sitúan frente al espectador quién, como si jugara a buscar las siete diferencias, trata de acercarse a la sutilidad y a esos planteamientos de duplicidad de la artista que refuerzan su idea de reconocimiento de la singularidad a través de experiencias secuenciales de formas u objetos que parecen idénticos.

Else (2010), Else 11 (2010), If 6 (2012), lo forman unos dibujos que se trazan como un testimonio de transformación, de cambio. Elaborados con pigmentos puros fragmentados y con anotaciones que subrayan cierto carácter de inacabado. Sobre esta serie, la artista ha declarado que se trata de la búsqueda de un camino personal, un proceso de introspección en el que la improvisación es muy importante.

Opposite of White (2007) es una de las últimas piezas de la exposición que presenta una escultura de vidrio fundido, negro opaco. Horn considera el negro como un lugar. Un lugar incorruptible que absorbe la luz. Opposite of White, condensa esos elementos de duda y de enigmática cualidad que funcionan en su contexto cuando alguien los observa. Fuera de esto, las interrogaciones que nos hacemos son puramente retóricas, ya que no parece haber respuestas, o solo las que uno quiera dar.

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