La imagen sublevada.

La_imagen_sublevada
Ahora que se cumple el 50º aniversario del histórico movimiento francés, el jueves 3 de mayo el Museo Reina Sofía de Madrid inaugura el ciclo de cine La imagen sublevada, una serie de cortometrajes que se rodaron de manera anónima y casi clandestina durante las protestas de Mayo del 68 por directores como Jean-Luc Godard, Alain Resnais o Chris Maker.

Comisariado por David Cortés Santamarca, la muestra presentará una selección de cinétracts (cinepanfletos) que nos muestran la otra cara del movimiento. Una dimensión contrainformativa sobre los núcleos de protesta que marcaron la revuelta: las condiciones de la clase trabajadora, las barreras sociales, la crítica a la sociedad de consumo, las manifestaciones, la desestabilización del poder o la intervención militar en Vietnam –una de las semillas más influyentes del movimiento.Los principales autores de la Nouvelle Vague, así como otros cineastas amateurs, recogen en esta serie aquel espíritu reivindicativo e irreverente que cuenta la historia y los hechos a través de la ruptura de códigos y convenciones: la interrupción de las formas de transmisión, los circuitos de realización y producción alternativos o las maneras inconformistas, planteando un tipo de cine documental y político que más tarde se convertiría en un género audiovisual propio y que también fue desarrollado por los Grupos Medvedkin –aunque estos no llegaran a crear escuela.

Estos grupos estaban dedicados a la realización de películas militantes por parte de los propios obreros, es decir, de aquellos que en principio siempre han estado excluidos de toda representación. El nombre fue elegido en homenaje al cineasta soviético Alexander Medvedkin, que en 1932 inventó el ‘cine-tren’, con el que recorrió gran parte del territorio de la Unión Soviética, filmando en colaboración con obreros y campesinos una serie de películas sobre sus vidas y condiciones de trabajo.

Un tipo de cine que encontró apoyo y fue promovido por diversos cineastas, como Chris Marker, Mario Marret o Bruno Muel, a través de distintos talleres que organizaron entre 1967 y 1974 en las fábricas de Besançon y Sochaux, cediendo cámaras y diverso material cinematográfico, pero sobre todo, compartiendo sus conocimientos sobre el uso de las técnicas audiovisuales con la clase obrera, del mismo modo que se utilizaron otras vías de expresión y lenguajes artísticos como el graffiti, el cartel o incluso la música para representar sus condiciones de existencia, lucha y trabajo.

La muestra cederá especial importancia no solo a esa dimensión colectiva, que fue un referente de la práctica documental activista, sino que además de ese carácter de creación grupal o colaborativa también destaca la política del anonimato, con una producción limitada y recursos sencillos, donde se cuestionan las formas, modelos y narrativas habituales. Además se exhibirán ‘panfletos’ cinematográficos más recientes, filmados por autores como Jean-Marie Straub y Sylvain George, en los que se hacen visibles las diferencias entre aquel legado y el presente, así como un cuaderno digital formado por una antología de documentos del 68 francés. Un ciclo conmemorativo que nos acerca a las miradas y voces no oficiales de la época.

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